Virolas

Aquel ‘Peace & Love’ en La Romareda

Ese 6 de abril de 1995, en el estadio de La Romareda se dieron cita 35.000 almas, de las cuales unas 3.000 habían llegado en vuelos chárter desde Londres. Se enfrentaban en la ida de semifinales de la Recopa de Europa el Real Zaragoza y el Chelsea. Un amplio equipo de profesionales de RNE nos reunimos para retransmitirlo para todo Aragón: Chema Abad, que vino desde Madrid, en la narración, con Isidro Oliván, Manolo Ramón y el que suscribe, que seguía muy atento las evoluciones de la otra semifinal entre el Arsenal londinense y la Sampdoria italiana. Los ingleses ya habían calentado el ambiente con sonoras trifulcas por la ciudad. Es por ello por lo que, en previsión, la Policía había activado un dispositivo para aplacar sus ímpetus.
Miguel Pardeza, nada más comenzar el choque, y el argentino Esnáider, por dos veces, marcaron para los locales, tantos suficientes para pasar a la final. El de esa noche primaveral fue un partidazo, aperitivo de aquella otra noche en París, ante el Arsenal, con un gol para la gloria del ceutí Nayim, increíble, desde unos cuarenta metros y en el último suspiro de la prórroga.
Pero la anécdota que ha sobrevivido en el tiempo de aquel Zaragoza-Chelsea fue la que se produjo cuando un jugador inglés sufrió una durísima entrada de un defensor zaragozano en el medio campo. Los hooligans, que ya estaban suficientemente ‘motivados’ desde mucho antes de acceder a sus localidades, comenzaron a arrancar las sillas del graderío, en actitud violenta, provocativa y desafiante frente a las fuerzas del orden público. Fue entonces cuando los hinchas locales, con la euforia propia del resultado favorable, comenzaron a gritar a sus jugadores “¡Písalo, písalo…!”, en referencia al futbolista inglés que se retorcía de dolor sobre el césped. Lo que ocurrió a continuación fue impresionante y algo difícil de explicar: como por arte de magia, los ingleses cesaron en su actitud y prorrumpieron en aplausos. Ellos habían entendido que los zaragocistas gritaban ‘Peace and Love’ (Paz y amor), aquella consigna hippie que abrazaron e hicieron suya gentes tan singulares como un tal John Lennon. Es más: al día siguiente, la prensa británica, aun a pesar de la contundente derrota, elogiaba este gesto de los aficionados del Zaragoza, ante la sorpresa de propios y extraños, incrédulos todavía en la ciudad del Pilar.
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