Virolas

Dickens en la esquina

dickens

Hace años, un equipo médico de la Universidad de Northampton analizó la dieta de Oliver Twist, que consistía en tres pequeñas raciones de gachas diarias, una cebolla dos veces por semana y medio panecillo los domingos. Y concluyó que el niño, de tan solo nueve años, difícilmente hubiera sobrevivido en la Inglaterra victoriana. Algunos personajes de Charles Dickens destilaban un hambre atroz. Los más viejos de nuestro país suelen referirse a ella para evocar tiempos de guerra y de posguerra. Sin embargo, la gente en nuestros días sigue pasando hambre, y apenas se sostiene con un exiguo menú, que se pareciera al que fundamentaba la dieta del pequeño ratero londinense. Todavía hoy, no hay que ir muy lejos para encontrar a estos seres. A veces, pueden habitar apenas a escasos metros de tu casa. Son personas de apariencia normal, como cualquiera de sus vecinos, pero con carencias que pueden resultar inconcebibles en los tiempos que corren. La prensa se hace eco hoy de la historia de Fina y su hija. Son dos mujeres a las que conozco desde hace años –sobre todo a la madre–, a las que la vida ha castigado sin piedad ni misericordia. La hija padece una discapacidad psíquica, por la que perciben una paga que da para menos de lo justo. Y así han ido tirando. Con eso y con ayuda de los vecinos. Una Nochebuena le hicimos llegar un presente para que aquellas navidades fueran para ellas menos tristes. Cuento esto no como una machada, sino por lo que sentí al ver la cara de sorpresa de la madre y el gesto a la hora de agradecernos el obsequio. Confieso que me di la vuelta y no pude aguantar las lágrimas.

Fina lleva años cuidando a su hija, con la que paseaba a diario y tomaba el sol por la calle. Todos intuimos, aunque desconocemos, lo que supone vivir el día a día con una persona así. Una de las mayores preocupaciones de esta mujer era que la chica no se le escapara de casa, algo que ocurrió en varias ocasiones. Por eso, que determinadas informaciones publicadas hoy den a entender que la joven era alguien sumida en el absoluto abandono, encerrada en una habitación y rodeada de inmundicias, es algo tremendamente injusto. Lo digo porque las he visto durante años. En todo ese tiempo, me consta que Fina ha cuidado a María José lo mejor que ha podido, en la medida de sus escasas posibilidades, con la ayuda y supervisión puntual de los servicios sociales. Lo que ha desencadenado este triste episodio, con la intervención de la Guardia Civil mediante orden judicial para trasladar a la muchacha hasta un hospital, solo se explica por lo que declaró una vecina a una periodista: “A Fina se le fue la pinza”. Lo que nadie ha acertado a explicar en los medios es el calvario vivido por estas dos mujeres en su lucha diaria por la supervivencia. Una tarea sorda e invisible para la mayoría. Y es que a veces, los personajes de Dickens no solo están descritos en las páginas de sus novelas. Algunos viven en la esquina de la calle, apenas a veinte metros de nuestra propia casa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s