Virolas

Tiendas de barrio

tienda de barrio

Tiene su aquel que haya grandes superficies comerciales que ahora descubran que la forma de salir a flote sea montando tiendas de barrio. Durante muchos años, en este país, apenas supimos de la existencia de esos hipermercados por las series americanas que veíamos en televisión. Nosotros nos conformábamos con bajar a la tienda de la esquina, que el propietario nos llamara por nuestro nombre, coger esto y aquello y volvernos para casa tan campantes. Así fue durante tanto tiempo en la España que nos tocó vivir a algunos.

Momentos inolvidables de mi infancia han estado ligados a una tienda de comestibles. No obstante, soy nieto de tendero. En mi pueblo las había que, incluso, realizaban la tradicional matanza del cerdo, cuyos embutidos sabían como nunca he vuelto a degustar desde entonces. Luego la normativa sanitaria las prohibió, como tantas otras cosas que se fueron con la excusa del progreso.

La irrupción de las macro superficies acabó con las tiendas de barrio. Las que sobrevivieron, pueden considerarse heroicas. Se nos dijo que éstas deberían buscar la especialización y olvidarse de que había que vender de todo, como antaño, pues para eso ya estaban los grandes. Esos colmados fueron desapareciendo por inanición de su clientela, que los fue abandonando hasta caer en las garras de un desaforado consumismo al que se nos invitaba con machacona insistencia. Ahora, las mentes preclaras, ante la crisis, buscan en la cercanía a la gente la fórmula para corregir su cuenta de resultados. Es como acordarse de Santa Bárbara cuando truena.

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3 comentarios sobre “Tiendas de barrio

  1. Hola Manuel, prefiero diez veces una de tus reflexiones y posterior síntesis a escuchar, leer o simplemente captar una tertulia político-festiva-carnavalera de éste nuestro país. Los comercios de antaño han desaparecido por éste canivalismo de libre mercado en que el pequeño comerciante no puede hacer frente a los gastos, casi siempre en forma de pagamentas, como seguridad social, iva e impuestos varios a los que nos acribillan ésta casta política que nos ha tocado sufrir en nuestras propias carnes y en la del pequeño comerciante. Yo tengo un recuerdo muy especial e indeleble de la tienda de mi padre en la calle mayor de Alguazas. Era muy chico pero recuerdo con nitidez la entrada, los olores mezclados de árnica, polvos bóricos, azufre, laca del pelo, detergente, etc etc. Aquella era en efecto un bastión de determinada gente del pueblo que la usaba como sitio donde charlar, jugar al ajedrez. Bueno con decirte que tenía, en los años que mi Padre fué alcalde del pueblo, un “teléfono rojo” el 620018 y era una línea que Perico había habilitado desde el despacho de la alcadía. Otros tantos negocios… La tintoreria de la Abuela de Manolo Gallego, Boluda el sastre, el zapatero de la Plaza de San Antonio, el kiosko de la Tomasa, los puestos de la lonja, el casino, la tienda de tu tía Dorita […] Era “otra” Alguazas y eran otros tiempos y el dinero no importaba tanto, no era una religión. Para mí los mejores tiempos ya que tristemente todos vemos cómo esta nuestro bendito pueblo.

    Un fortísimo abrazo de tu amigo y lector, Ángel Arnaldos.

  2. El desarrollo nos trajo grandes superficies, pero se llevó el progreso que suponían las tiendas de barrio. No confundamos desarrollo con progreso, tal como conceptuializó Passolini, renacentista donde los hubo.
    El progreso que suponen la solidaridad, el trato humano, el ya se lo pagará mi madre mañana, aunque tarde una semana más, pobrecitos hay que hacerse cargo de las circunstancias, son buena gente.
    Eso, llegó el desarrollo y se jodió el progreso.
    Enhorabuena por el blog, Manuel.

  3. Me ha gustado mucho este articulo, porque yo tambien tengo muchos recuerdos, mi abuelo por parte de padre siempre tuvieron tienda de comestibles, cerca de la entrada de el camino de albadel, en la carretera de Alcantarilla de toda la vida, y siempre recordaba cuando iba a hacer las compras con mis hermanos. Posteriormente mi padre tambien tuvo tienda de comestibles cerca del mismo lugar durante unos años, cuando nosotros eramos pequeños, por lo que guardo muchos recurdos de esa epoca. El trato, la cercania de este tipo de comercios no los tienen las grandes almacenes. Y las matanzas del cerdo se hacian en la huerta esos dias eran como una fiesta para todos.
    Gracias

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