Virolas

La portería del Athletic

Zubizarreta e Iribar

Desde que Andoni Zubizarreta abandonara la portería del Athletic, ésta se ha convertido en la asignatura pendiente del equipo vasco. Desde 1986, ninguno de los sucesores del meta internacional ha cuajado en el puesto. Ni Biurrun, ni Iru, ni Kike, ni Valencia, ni Etxeberria, ni Aizkorreta, ni Lafuente, ni siquiera Aranzubia. Sin embargo, a Zubi tampoco le resultó fácil hacerse con la titularidad. Llegó al conjunto bilbaíno, desde su Vitoria natal y procedente del Alavés, cuando todavía gravitaba sobre San Mamés la egregia figura de José Ángel Iribar. Pasó por el Aretxabaleta, el Alavés Promesas, el primer equipo vitoriano y el Bilbao Athletic, hasta desembarcar en el vestuario que dirigía un joven Javier Clemente en la temporada 1981/82. Debutó en septiembre del 81 en el Vicente Calderón, ante el Atlético de Madrid, y encajó dos tantos. Tenía 19 años, medía 1,87 metros y eran muchos los que le consideraban aún inexperto para ser el arquero de un equipo con serias aspiraciones. Sin embargo, la confianza del entonces técnico rojiblanco, y sobre todo de Iribar, entrenador de porteros, le afianzaron en el puesto. Con el tiempo, Zubi se convertiría en el jugador alavés que más partidos jugaría con el Athletic en toda su historia.
Cuento todo esto a raíz de la polémica surgida con Gorka Iraizoz, actual regente del portal bilbaíno. Su última actuación, ante el Espanyol, ha constituido quizás la gota que colma el vaso en la paciencia de la afición. Un portero capaz de realizar las paradas más increíbles y de encajar los churros más lastimeros. Su fichaje hace algunas temporadas, procedente precisamente del conjunto ‘periquito’, quiso zanjar la discusión sobre las garantías de quien defendiera la meta del Athletic. Sin embargo, su ejecutoria ha estado lastrada por la irregularidad, demostrada, por ejemplo, en su nula efectividad a la hora de neutralizar los penaltis. Y para dos que se le recuerdan, uno se lo detuvo a Cristiano Ronaldo tras una goleada del conjunto merengue y otro, este domingo, al españolista Verdú, si bien el rechace lo materializó el propio jugador certificando un sonrojante 0-4.
La portería del Athletic es una institución. Lezama, Carmelo, Iribar o Zubi son cuatro de sus exponentes legendarios. Que un equipo que cree firmemente en la cantera no haya encontrado a estas alturas un guardameta de garantías, evidencia que algo no rueda bien en su engranaje. La fantástica campaña de la temporada pasada suena a puro espejismo y la gloria de aquellos días nos dejará para siempre una noche en Old Trafford, el teatro de los sueños, donde un equipo joven y aguerrido fue capaz de leerle la cartilla al United que entrena desde la prehistoria un tal Alex Ferguson. El relevo de Iraizoz puede ser necesario, como en su día pasó con Iribar. Dos espigados aspirantes sueñan con estar bajo los palos: son Raúl y Kepa Arrizabalaga. Y a ver si por fin aprobáramos la dichosa asignatura.

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