Virolas

Moscas a cañonazos

En la fotografía con la que me desayuné hoy se ve a dos hombres armados. Uno de ellos empuña un fusil y apunta. Ocurre en Libia. Dispara al aire y, quizá, a un objetivo lejano. El tirador está sentado en un sillón con ruedas que, imagino, procede de algún despacho de determinada oficina del pozo petrolífero en Ras Lanuf. Es su punto de apoyo para contrarrestar el voraz ataque de una aviación que pretende masacrar a la población civil.

En 1969, un líder iluminado se hizo con el poder en Libia. Desde entonces, el padre de la tercera vía, generó incluso probadas simpatías entre la progresía intelectual, mientras su pueblo, al que decía acaudillar, estaba sumido en la más absoluta de las tiranías. No es caso único el de Muamar el Gadafi. Ha ocurrido en otros sitios también; antes, durante y después de la ya mítica caída del Muro de Berlín.

La permisividad con este tipo de personajes, con la anuencia muchas veces de la comunidad internacional, nos lleva a contemplar, a escasas 100 millas de la bota de Europa, que es Italia, un panorama desconcertante. La población civil se alza en armas contra un dictador esquizofrénico que combina su aliño indumentario con discursos tan incendiarios como trasnochados. Llama “pandilla de drogadictos” a los que osan rebelarse contra su parentela, instalada desde hace más de cuatro décadas en los resortes del poder, y asegura que morirá matando. Culpa a Al Qaeda de lo que pasa y argumenta que existe un contubernio –no sé si también en este caso judeo-masónico– para controlar los pozos de petróleo con los que se dan la gran vida Gadafi y los suyos.

Mientras tanto, los aviones de la OTAN merodean por el espacio aéreo libio. Desconectar a Gadafi del control de ese medio se antoja vital para detener la ofensiva gubernamental emprendida contra los ciudadanos que, en diversos focos del país, han tenido los arrestos de decir basta. En Libia, como antes en el corazón de Europa, con el conflicto de los Balcanes, se necesita urgentemente la actuación del mundo libre, bajo mandato expreso de Naciones Unidas, para pararle los pies a otro tirano. Ojalá que, como entonces en la exYugoeslavia, no se llegue tarde y los cascos azules sean meros espectadores de otra matanza dantesca.

Anuncios

Un comentario sobre “Moscas a cañonazos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s