Virolas

Un pulso en el aire

Los controladores aéreos de los aeropuertos españoles mantienen un pulso con la Administración, motivado por una serie de recortes laborales que, al final, han repercutido en sus bolsillos. Grosso modo, leo que uno de estos profesionales podía ganar anualmente 375.000 euros de sueldo y que la reducción de horas extras llevada a cabo por un decreto gubernamental de este mismo año lo dejó reducido a unos 200.000 euros. No está nada mal en estos tiempos para alguien al que, según sigo leyendo, sólo se le exige tener más de 21 años, estar en posesión del Bachillerato y realizar unos cursos formativos en los que el idioma inglés es fundamental.

Resulta evidente que si un controlador tiene una enorme responsabilidad –llegando a dirigir simultáneamente el tráfico de más de 80 aeronaves– no lo es menos que hay otros profesionales tan responsables, caso de los pilotos, que quizá tengan una remuneración más exigua.

El 3 de agosto de 1981, alrededor de 13.000 controladores aéreos de Estados Unidos se declararon en huelga, después de infructuosas negociaciones con el gobierno federal. Lo hicieron desafiando la ley que prohibía las huelgas de uniones gubernamentales. Su eventual derrota alteraría de forma decisiva las relaciones laborales en los Estados Unidos. Los objetivos de aquel paro eran una mejora salarial y una reducción de la jornada laboral. Ese mismo día, el presidente Ronald Reagan declaró que la huelga era ilegal y amenazó a los que la secundasen con la rescisión de sus contratos si no regresaban a sus puestos en un plazo de 48 horas. Roberto Poli, el presidente de la Asociación de Controladores Aéreos Profesionales (PATCO), creada en 1968, fue sentenciado por un juez federal a pagar mil dólares diarios, mientras durase la huelga. Se daba la paradoja de que la PATCO era una de pocas uniones que habían apoyado al republicano Reagan en su elección presidencial de 1980.

El 5 de agosto, el presidente cumplió sus amenazas y despidió a 11.359 controladores aéreos, los que secundaron el paro. Adicionalmente, impuso a la Administración Federal de Aviación (FAA) una prohibición vitalicia para volver a contratar a cualquiera de esos controladores despedidos.  El 17 de agosto, la Administración Federal de Aviación empezó a recibir solicitudes para cubrir los 11.359 puestos vacantes. Mantuvo los vuelos operativos, con pocos retrasos y escasas cancelaciones. En el mes de octubre, el gobierno norteamericano retiró a la PATCO su certificado.

Ocurrió hace muchos años, recién llegado a la Casa Blanca aquel actor mediocre metido a tareas públicas. Le echaron un pulso y lo perdieron. Pero claro, supongo que España no es Estados Unidos y que José Blanco tampoco es Ronald Reagan.

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Un comentario sobre “Un pulso en el aire

  1. Escuché a un representante de los controladores decir en la radio “Julia en la Onda” cosas como:
    A) “Si cojo un taxi de Madrid a Barajas me cuesta más que volar a Londres”
    – Entendí que quiere que suban las tarifas aéreas para que no les bajen los sueldos a ellos.
    B) “Sólo por los 20 minutos de tensión que tenemos que sufrir algunas veces, nos merecemos el sueldo”
    – Este señor no valora otras muchas profesiones que con sus decisiones no causan muertes, incluso hay otros que arriesgan su vida para salvar otras.

    Un saludo
    Rafa

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