Virolas

Un orden satisfactorio

La_Maga_0

Incrustada en las páginas de sucesos de los periódicos, aparecía estos días una noticia. Hablaba de fuego irresponsable y de cartas de amor. La mezcla había desembocado en una sentencia ejemplarizante. Un juez de Valencia condenaba a un hombre de 25 años por provocar un incendio al quemar con un mechero las cartas que le remitió su ex novia y lanzarlas a un contenedor. La magnitud de las consecuencias de tal acción fue tan brutal que hasta seis municipios se vieron afectados por las llamas. Se desalojaron viviendas, se cortaron carreteras e incluso se tuvo que suspender el tráfico marítimo en Gandia.

En la era de Internet y de los sms, cuando todos ya creíamos que las misivas escritas de puño y letra eran un legado del pasado, resulta que todavía quedan personas –y jóvenes para más señas– que utilizan ese sistema para decirse lo mucho que se quieren. Y, posiblemente, también, para comunicarse sobre que lo suyo se da por terminado.

La correspondencia pasional ha proporcionado ríos de tinta a la literatura. Entre esos testimonios, hay uno delicioso que el gran Julio Cortázar dirige a Edith Aron, la Maga de Rayuela, y en el que, aún esperanzado, le expone: “Yo soy otra vez ése, el hombre que le dijo, al despedirse de usted delante del Flore, que volvería a París en dos años. Voy a volver antes, estaré allí en noviembre. (…) Pienso en el gusto de volverla a encontrar, y al mismo tiempo tengo un poco de miedo de que usted esté ya muy cambiada, (…) de que no le divierta la posibilidad de verme. (.. ) Por eso le pido desde ahora y se lo pido por escrito porque me es más fácil (…) que si usted está ya en un orden satisfactorio de cosas, si no necesita este pedazo de pasado que soy yo, me lo diga sin rodeos. ( … ) Sería mucho peor disimular un aburrimiento. ( … ) Me gustaría que siga siendo brusca, complicada, irónica, entusiasta, y que un día yo pueda prestarle otro pulóver.”

A saber si Cortázar fue correspondido en esa ocasión. Lo que sí es más que probable, es que, de no haberlo sido entonces, quemara en una fogata, con riesgo de lesa Humanidad, las misivas de la mujer con la que pretendía relacionarse dentro de un orden satisfactorio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s