Virolas

Vuelo AF447

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Lo cuento casi de memoria. Él trabajaba en Dubai. Ella se fue hasta allá hace algo más de un par de años. Y no hace un mes, se casaron. Pasaron la luna de miel en tierras brasileñas. A la vuelta, ella cogió un vuelo con destino París para desde allí enlazar con el que le llevara a su Cataluña natal. Él regresaría al emirato, en tanto ella pasaría unos días con sus padres y hermanos. Él, tras los días felices, volvería a la labor que le permite el sustento.

Javier Álvarez Quero y Anna Negra Barrabeig se casaron el pasado 6 de mayo en una ceremonia celebrada en las cavas Raventós y Blanc, en Sant Sadurní d’Anoia, ya que ella pertenecía a la familia de los propietarios de esta industria catalana. Desde 2006, el madrileño Javier Álvarez, de 38 años, y la barcelonesa Anna Negra, de 28, vivían en los Emiratos Árabes. Ambos son consultores, aunque trabajaban en distintas sociedades.

El pasado lunes, el vuelo AF447 se perdió inopinadamente. En él viajaba Anna. Ella y 227 personas más. De haber caído en el océano, como ya nadie duda, se estima que el avión pudiera hallarse a casi cinco mil metros de profundidad. Siguen buscando los restos.

Javier llegó a Dubai el mismo día en que todo esto aconteció. Le esperaban en el aeropuerto dos buenos amigos y un equipo médico para darle tan trágica noticia. No es la única que le han dado en esta vida en trance similar, pues ya tuvo que pasar por la muerte de una primera novia.

Cuento todo esto para situarnos. Hoy, sendos diarios contienen fotografías de estas dos personas. En uno de ellos, cuentan que Anna participó en un programa televisivo en el que narraba su voracidad viajera. La cadena, por expreso deseo de la familia, ha informado que no lo reemitirá. En el otro diario, y en portada, una fotografía de la pareja extraída de Facebook, lo que ha originado recelos al considerar que se invade la intimidad en momentos tan críticos. A ella la vemos sonriente, con la cabeza apoyada en él, quien mira a algún punto indeterminado con rostro circunspecto y casi diríamos que entristecido. Como si presagiase algo. O como si la pesadilla que ahora está viviendo se barruntara ya en su interior.

Del proceder de los dos periódicos se coligen sendas formas de entender el periodismo. Al fin y al cabo, como las maneras que tenemos los humanos de entender la vida misma.

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