Virolas

GM: gigante con pies de barro

General_Motors

Para que a nadie le quepa la menor duda del calado de la actual crisis económica, la General Motors (GM) acaba de declararse en bancarrota. Apenas cumplido un siglo de existencia desde su nacimiento en Michigan, en 1908, el gigante norteamericano ha tocado fondo. Con 326.000 empleados a nivel mundial, la recesión ha podido con la GM. Durante más de siete décadas, esta imponente multinacional fue la dueña y señora del sector automovilístico. Su cadena de montaje llegó a ensamblar 20.000 vehículos diarios. Un año antes de cumplir el centenario, GM soportó un indicador que quizá esbozó lo que vendría después: cedió el liderazgo mundial de ventas a la japonesa Toyota.

Su voluntad antropófaga en lo comercial no conoció límites. Si un rival es tal, cómpralo, parecía ser el lema de sus altos ejecutivos. Así cayeron sucesivamente Cadillac, Buick y Oldsmobile, otrora bastiones del sector.

Durante siete años, de 1946 a 1953, Charles E. Wilson dirigió la compañía. Fue entonces cuando se acuñó la célebre frase de que cuanto fuese bueno para General Motors sería bueno para los Estados Unidos. Es por ello por lo que GM apostó decididamente por introducir el coche entre el norteamericano medio, potenciando las infraestructuras viarias en detrimento, por ejemplo, de las ferroviarias. Sin embargo, aquel gigante parecía estar sostenido en unos pies de barro conforme avanzaba la sociedad, más compartimentada y con un consumo mayormente diversificado. Ahora se reprocha a sus gestores no haber sabido lidiar con el cambio de los tiempos.

Los síntomas del declive ya se detectaron años atrás y en estos últimos se cerraron plantas y se redujo la plantilla ante la acuciante competencia japonesa o coreana, con unos costes productivos mucho más livianos.

Para salvar lo que quede, Obama tiene un plan. Arriesgado, a decir de algunos. Tutelará la compañía inyectándole un dinero que se espera recuperar. Ello implicará importantes y duros ajustes laborales. Pero, con todo, nada volverá a ser como antes. Cuando uno de cada dos vehículos que circulaban por las carreteras estadounidenses había salido de una de las numerosas factorías de GM.

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