Virolas

Recuerdo de Altabix

Cuando contemplar fútbol de Primera División en Murcia era poco menos que una perspectiva quimérica, mi padre me llevaba hasta la vecina ciudad de Elche para verlo. A mí lo que realmente me interesaba era ver a mi Athletic de Bilbao, algo que hice por vez primera en el minúsculo campo de Altabix allá por la temporada 1975-76. Era aquel estadio –por llamarlo así– un lugar de muy reducidas dimensiones tanto en su graderíos como en el terreno de juego, que alcanzaba la medida justa para que fuese reglamentario, y donde los linieres corrían la banda a escasamente un metro del respetable que los jaleaba incansable. En resumen, y sin que nadie se sienta herido, una ratonera para cualquier equipo grande que allí se metiera y para cualquier árbitro que allí se atreviera a pitar un partido. Con todo, mi recuerdo de ese viejo Altabix, donde su equipo titular jugó desde 1926 y durante más de 50 años, es muy agradable y hasta nostálgico, diría yo.

El otro día, zapeando canales en la tele, di con un resumen del último partido del Elche. Al ver las genuinas camisetas de sus jugadores, blancas con una franja verde horizontal, me vino a la memoria todo esto. Recordé también los mediodías que me pasaba, a la salida del colegio en mi pueblo, oyendo en una vieja radio a pilas que había en mi casa un programa deportivo, que sintonizaba y que se emitía en Radio Elche, en el que su locutor hablaba de las andanzas del club franjiverde en primera. Parte de aquello, sin duda, obró mi afición por ese fascinante medio de comunicación, algo que luego derivaría en profesión.

Aunque la rivalidad entre Elche y Murcia siempre estuvo a flor de piel, no guardo rencor de mis visitas a la vecina ciudad. Ni para ver jugar al Athletic de Bilbao o al Real Murcia. Ni siquiera cuando alguien me sentó con malas maneras tras levantarme a pedirle al árbitro un clamoroso penalti a Carlos, el delantero centro del Athletic de mediados de los años 70.

Ahora que me acuerdo, alguna vez leí que al singular colegiado José Emilio Guruceta –que se dejó la vida al volante, como tantos, en la cruel carretera– lo detuvieron una vez en allí, a finales de la década de los 60, por orden del alcalde de Elche al alterar el orden público tras señalar un penalti en contra de los ilicitanos en el último minuto de un partido. Jugaban también entonces contra el Athletic. Qué casualidad.

En fin, aquel Altabix vetusto, con la llegada de un campo nuevo en 1976 que se llamó como su presidente, Martínez Valero, pasó a la historia. Como tanta gente, como tantas cosas, como tantas vivencias que transitaron con nosotros mismos.

 

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