Virolas

Lo que habita en nosotros

Para quien ahora vuelve a leer lo leído hace años…

A veces se puede ser un lobo estepario y trashumante y en plena madurez vivir experiencias que parecieran estar reservadas tan sólo a una edad adolescente. Robert nunca sospechó lo que habría al final de aquella aventura donde parecía que reflejar aquellos puentes cubiertos sería tarea más que habitual en su devenir. Tampoco Francesca creería que su estabilidad emocional se viera turbada por aquella irrupción inesperada en las inmediaciones de su granja. Un fotógrafo viajero y una solitaria ama de casa. Qué contraste. Aparentemente, nada en común. Tan fácil y tan sencillo a la vez. Cuatro días que pueden saber a muy poco o convertirse en casi una eternidad. Al final, ella desecha la tentadora oferta que él le ofrece. Entiende que su vida estaba allí y no lejos de ese entorno con los suyos.

Y todo bajo el más absoluto de los secretos. “Sólo deseo que algún día ustedes puedan vivir lo que experimenté yo. En cuatro días me dio toda una vida, un universo. Nunca he dejado de pensar en él, ni por un momento. Aun cuando no se hallaba en mi mente consciente, lo sentía en alguna parte, estaba siempre allí…” Sólo un gastado diario, el que sobrevive a la muerte que inexorablemente a todos llegará algún día, revelará lo que habitó una vez en lo más hondo de cada uno de nuestros corazones.

 

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