Diario

Diario de un prodigio (XXVIII)

 

¿Pueden dos corazones latir al mismo tiempo? Oyendo a Phil Collins en esta canción, parece que sí. ¿Qué tipo de sintonía, de latidos al fin y al cabo, ha de tener ese órgano en dos seres humanos para que esa circunstancia se produzca? Posiblemente algo tan sencillo y difícil a la vez como quererse y respetarse. Uno recibe lecciones casi todos los días de generosidad ajena. Bien está que alguna vez se aplique el cuento y corresponda como tal.

 

Vivimos y hacemos las cosas para que nos quieran y no para otro menester. He conocido gentes que, saciadas de las mieles del éxito, del poder y la gloria, se lamentaban de esto último. Y esa carencia es la peor que puede padecer nuestra especie. Nos enseñan a ser generosos los demás con su ejemplo, con su tacto, con su amor. No desaprovechemos la ocasión para estar a la altura.

 

Para hombres sabios como Unamuno, todo acto de bondad era una demostración de poderío. Y para Tagore, quien ocupaba demasiado tiempo en hacer el bien no tenía tiempo para ser bueno. Y tuvo que venir Paulo Coelho a dejarnos dicho que cuando todos los días resultan iguales es porque el hombre ha dejado de percibir las cosas buenas que surgen en su vida cada vez que el sol cruza el cielo.

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