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Mario Benedetti, corazón joven y enamorado

La voz de Benedetti, recitando…

Para Mario Benedetti su país, Uruguay, es la única oficina del mundo que ha alcanzado el nivel de república. Insistió el escritor en esto durante su estancia en Murcia, donde mantuvo un coloquio con universitarios y leyó poemas de su propia cosecha.

A sus 68 años (Paso de los Toros, 1920), el autor de La Tregua, de los Poemas de la oficina o de las Letras del continente mestizo, conserva un corazón joven y enamorado. “Me conservo como un hombre de mi edad”, declara. No se refleja en su rostro, al menos, la dura penuria del exilio, al que marchó tras el golpe militar de 1973. Argentina, Perú, Cuba y España le acogerían progresivamente. En 1985, tras el restablecimiento de las libertades en su país, Benedetti regresó a Montevideo, de donde se escapa, de vez en cuando, para dar el salto al charco y establecer en España su “cuartel de operaciones europeo”.

Quizá Uruguay sea tierra que tenga mucho que enseñar a otros países del cono sur americano sobre cómo se realiza una transición de un régimen autoritario a uno de derecho. Es posible. Sin embargo, Benedetti está dolido, muy dolido con el gobierno de Julio María Sanguinetti, el presidente uruguayo. “Antes de que se celebraran las elecciones, todos los candidatos sin excepción, hablaban de purgar a los torturadores. Pasado el tiempo, el gobierno, con la anuencia de un importante sector de la oposición, se sacó de la manga una amnistía que nosotros intentaremos  revocar mediante referéndum”.

Este escritor, que fue “cocinero antes que fraile” pues pasó por oficios tan peregrinos como contable, taquígrafo, funcionario y locutor de radio en Francia para audiencia hispanoamericana, tiene el tiempo suficiente y necesario para trabajar, simultáneamente, en dos obras de próxima aparición. “Va a ser algo distinto a lo hecho por mí hasta ahora. Por un lado, escribo un libro de cuentos, que quizá se llame Despistes y franquezas, imaginativo, fantasioso, brevísimos estos relatos y, por otro, trabajo, con más relajo, en una novela”.

Benedetti asiente con la cabeza cuando un profesor de la Universidad, Victorino Polo, del Departamento de Literatura Hispanoamericana, reflexiona en un acto público junto a él sobre la paradoja de pedir a los latinoamericanos o iberoamericanos que celebren con nosotros unos actos, los del V Centenario, que rinden homenaje a una colonización y conquista de aquellas tierras.

El recital de poemas de Mario Benedetti, celebrado en el Paraninfo universitario, será un encuentro recordado por los que atentamente le oímos desgranar sus poemas. Que a su edad se tenga amor ilusionado lo demuestra la emotiva lectura de su Táctica y estrategia ante un silencio generalizado y expectante.

 

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
 
[Artículo publicado por al autor de esta weblog en la Hoja del Lunes de Murcia en otoño de 1988]
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