Virolas

Desfile de ánimas

 

Recordando a Rafael Azcona 

Un paisano me acaba de regalar un documento excepcional. Se trata de un DVD que contiene, entre otras grabaciones, una película rodada en 1976 y en color sobre la Semana Santa de mi pueblo. Durará unos 20 minutos. Lo de menos son los desfiles que año tras año se suceden con aproximadas similitudes. Lo de más es ver a gentes que ya no están y a las que, incluso, en algún caso, habías ya olvidado. La fotografía y el cine nos sirven para refrescar nuestro cerebro. Y pasa que cuando contemplas imágenes como las que yo ví la otra tarde, sentado frente al ordenador portátil, junto a mi padre y mi hijo, se te hiela el alma. Hay un pasaje final en la película en el que se ve desfilar tras un trono a una serie de hombres, portando velas, antecediendo a las autoridades que encabezaban el alcalde de entonces y también el cura-párroco, entre otros. Es como si te transportaran a aquellos años (¡hace ya 32, ahí es nada!) cuando yo apenas tenía 13 y me aprestaba a finalizar mis estudios de lo que fue la Enseñanza General Básica.

La película, que se debió rodar en súper 8, es bastante elemental técnicamente, con un sonido aceptable y una iluminación algo deficiente. Pero es igual. Se ven las caras, los rostros de aquéllos a los que ahora recordamos porque, sin duda, algo aportaron a nuestras vidas. En ese desfile final de la cinta, alguno mira a cámara como siendo consciente de hacer un guiño a la posteridad. A mí, al menos, así me lo ha parecido. Escribí hace unos días un pregón para esa Semana Santa y lo hice antes de tener en mi poder esa película. En él recordaba los defiles de mi infancia y adolescencia. Y reconozco que mi ejercitada memoria recogió con bastante exactitud lo que la cámara me mostró esta semana.

No sé dónde estarán ahora algunos de los protagonistas de todo aquello. Quizá sus almas y sus espíritus nos sobrevuelen por el espacio interestelar. Yo, entre sueño y sueño, me imaginé la otra noche que ellos nos veían hoy tal y como somos, con nuestras grandezas y nuestras miserias, con nuestras virtudes y defectos, con nuestras ambiciones y frustraciones. Y no me pareció tan mal, oiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s