Virolas

Maldito parné

 

Formar, informar, entretener. Ésa era la base sobre la que se asentaban los principios de la televisión que en su día nos enseñaron. Y llegó la denominada telebasura y lo arrasó todo. Creímos que la cosa se pararía ahí, que tocaba fondo, cuando no reparamos en ese subproducto que se da en llamar realitys shows, mezcla explosiva de realidad y ficción, muchas veces aderezada con una forma de hacer periodismo que nace más de bajo vientre que de la cabeza de cualquier guionista que se precie.

Estos programas, que tienen su público, y que son contemplados por gente que, posiblemente, no tenga nada mejor que hacer en sus abúlicas tardes/noches, han colocado en el disparadero de la opinión lo que es o lo que no debe ser lícito.

Hace unos años los directivos de varias cadenas suscribieron un código de buena conducta que hoy, como señala algún diario, no es más que papel mojado. Parece que todo vale a la caza y captura del share. Y no debiera de ser así. Esa alocada carrera ha captado incluso a algunos de los que antes considerábamos destacados y admirados profesionales del medio y que hoy, cuando interrogan a cualquier gran hermano que se tercie, más parece por su interesada entrega que estuvieran escrutando un difuso tratado sobre, pongamos por caso, el sexo de los ángeles o la conjetura de Poincaré.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s