Virolas

La pobreza de un Cervantes

 

 

El poeta Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) evocaba hoy cómo la pobreza de su infancia en un barrio obrero de León, durante la Guerra Civil, ha condicionado su vida y su escritura. Ha sido durante el discurso de entrega del Premio Cervantes, pronunciado este lunes en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares y en presencia de los Reyes. 

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“Vigilaba la serenidad adherida a las sombras, los círculos donde se depositan flores abrasadas, la inclinación de los sarmientos.

Algunas tardes, su mano incomprensible nos conducía al lugar sin
nombre, a la melancolía de las herramientas abandonadas.

Cada mañana ponía en los arroyos acero y lágrimas y adiestraba a los
pájaros en la canción de la ira: el arroyo claro para la hija
dulcemente imbécil; el agua azul para la mujer sin esperanza, la que
olía a vértigo y a luz, sola en el albañal entre banderas blancas,
fría bajo la sarga y los párpados ya amarillos de amor.

Era incesante en la pasión vacía. Los perros olfateaban su pureza y
sus manos heridas por los ácidos. En el amanecer, oculto entre las
sebes blancas, agonizaba ante las carreteras, veía entrar las sombras
en la nieve, hervir la niebla en la ciudad profunda.”
 

Antonio Gamoneda
El vigilante de la nieve, del Libro del frío

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