Virolas

Paul Auster: la extrema elegancia

“Vagabundeé mentalmente durante varias semanas, buscando la manera de empezar. Toda vida es inexplicable me repetía. Por muchos hechos que cuenten; por muchos datos que se muestren, lo esencial se resiste a ser contado. Decir que fulanito nació aquí y fue allá; que hizo esto y aquello, que se casó con esta mujer y tuvo estos hijos, que vivió, que murió, que dejo tras sí estos libros o esta batalla o ese puente, nada de eso nos dice mucho. Todos queremos que nos cuenten historias, y las escuchamos del mismo modo que las escuchábamos de niños. Nos imaginamos la verdadera historia dentro de las palabras y para hacer esto sustituimos a la persona del relato, fingiendo que podemos entenderle porque nos entendemos a nosotros mismos. Esto es una superchería. Existimos para nosotros mismos, quizá, y a veces incluso vislumbramos quiénes somos, pero al final nunca podemos estar seguros, y mientras nuestras vidas continúan; nos volvemos cada vez más opacos; más y más conscientes de nuestra propia incoherencia. Nadie puede cruzar la frontera que lo separa del otro por la sencilla razón de que nadie puede tener acceso a si mismo”.

Escritor y cineasta, Paul Auster -a quien pertenece el texto que antecede- es desde este miércoles Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Otros dos norteamericanos Philip Roth y Norman Mailer, junto al israelí Amos Oz, el albanés afincado en París Ismail Kadaré y el español Juan Goytisolo eran favoritos entre los 26 candidatos al reputado Premio. Se enteró de sopetón, en Portugal, donde estaba filmando su última película [La vida interior de Martin Frost]. “A uno siempre le emociona que se valore su obra. Estoy contento por todo lo que un premio como éste significa”, ha reconocido.

Como de costumbre, el jurado presidido por el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, deliberó en el emblemático Hotel de la Reconquista, en Oviedo.

En esta ocasión, la mayoría de las candidaturas presentadas desde 18 países eran de lengua no castellana y destacaban, sobre todo, las del entorno anglosajón.

Nacido en Nueva Jersey, en 1947, es uno de los intelectuales afincados en Nueva York más críticos con la actual política del gobierno de su país. Auster era el candidato preferido por el periodista y académico Luis María Anson, quien, horas antes de conocerse la decisión, lo argumentó atinadamente de esta forma: “Auster es uno de los grandes novelistas norteamericanos, un gran provocador, que tiene un gran predicamento en todo el mundo”.

El Príncipe de Asturias de las Letras del año pasado lo obtuvo Nélida Piñón, y en ediciones anteriores lo alcanzaron literatos tan prestigiados como Mario Vargas Llosa, Miguel Delibes, José Ángel Valente, Günter Grass, Doris Lessing o Claudio Magris.

Su editor aquí en nuestro país, Jorge Herralde, ha destacado la extrema elegancia de Auster, adjetivación no reñida con los 50.000 euros que se embolsará y una no menos elegante escultura de Joan Miró. 

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2 comentarios sobre “Paul Auster: la extrema elegancia

  1. Hola,
    Tienes toda la razón. Paul es muy elegante.
    Acabo de terminar su última novela, Invisible, que por suerte he podido disfrutar en inglés, y menudo lujo, qué estilo. Es un maestro.
    Gracias por compartir el texto.
    ¿De dónde lo has extraído? ¿Tienes el original en inglés?
    Muchas gracias.
    Saludos

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