Virolas

Historias de la mañana

Esta mañana, mientras acompañaba a mi hijo pequeño al colegio, un compañero suyo le explicaba con su fraseología propia de la edad -unos 7 u 8 años- algo de un niño que había recorrido 60 kilómetros… No le he prestado mucha atención porque el chaval intercalaba el relato entre otras historietas propias de su tiempo. Por decir, creo recordar, hasta ha llegado a contar que en el Telediario de anoche escuchó que en Málaga habían caído 150 litros por metro cuadrado de lluvia. En fin, no sé.

Incorporado al trabajo, me topo con la crónica que desde Nueva Delhi remite la corresponsal de la agencia Efe, Ana Cárdenes, y que habla del niño prodigio del maratón, Buddhia Singh, de tan sólo 5 años. Ésta es su crónica desde la India: 

INDIA-NIÑO PRODIGIO (crónica)  

Niño prodigio del maratón preocupa a la sociedad india  

Ana Cárdenes  

Nueva Delhi, 4 may (EFE).- Defensores de los derechos humanos, médicos y algunos medios de comunicación mostraron hoy su preocupación por el "niño prodigio del maratón" indio, pues consideran que la salud del pequeño de cinco años puede estar en peligro.  

La polémica ha rodeado la hazaña del pequeño Buddhia Singh, que ayer logró entrar en el Libro Limca de los Récords (el Guiness local) al correr 65 kilómetros en siete horas y dos minutos.  

Las páginas de los diarios indios se preguntaban esta mañana si este no será un caso más de explotación infantil y reflejaban las opiniones de doctores que advertían sobre los riesgos de los duros esfuerzos físicos a los que está siendo sometido este pequeño, nacido en un hogar sumido en la pobreza.

Buddhia recorrió con sus pequeños pies la distancia que separa la ciudad de Puri de Bhubaneswar, en el Estado de Orissa, acompañado por un equipo de 50 corredores de la Policía local, que se mantuvieron todo el tiempo detrás del pequeño.  

Se esperaba que Buddhia recorriera 70 kilómetros, pero se vio obligado a abandonar la carrera exhausto en el kilómetro 65 y, agotado y jadeante, fue recogido en una furgoneta policial y transportado a la comisaría de la Policía para pasar un chequeo médico.  

Allí, el pequeño, vestido con una camiseta de la Policía que le quedaba enorme y con una guirnalda de flores en el cuello, trataba de recuperar el aliento mientras se chupaba el dedo, en un gesto que recordaba que, corra lo que corra, es tan sólo un niño.  

El pediatra Anupam Sibal y director de los hospitales Apollo en Nueva Delhi, declaró a la prensa que "esto está rozando los límites fisiológicos. Un cuerpo que está creciendo no se puede someter a tanto esfuerzo".  

Según él, el pequeño cuerpo de Buddhia, que entrena diez horas al día, está sometido a una gran presión que podría causarle daños permanentes y sus entrenamientos deben ser planificados para reducir los riesgos.  

Los expertos han advertido que el ejercicio podría afectar al desarrollo de su cuerpo y causarle incluso deformidades.  

También aseguran que puede sufrir deficiencias nutricionales debido a la gran cantidad de calorías que quema a diario en sus entrenamientos, lo que puede afectar al desarrollo de su musculatura y a la fortaleza de sus huesos.  

La ONG local Asian Centre for Human Rights (ACHR), solicitó hoy a la Comisión Nacional de Derechos Humanos de la India que intervenga al considerar que el pequeño corredor ha sido sometido a un grave riesgo para su vida al inducirle a correr 65 kilómetros.  

Esta organización ha pedido también al Gobierno del Estado de Orissa, de donde es el muchacho, que denuncie a su entrenador y padrastro, Biranchi Das, así como a los agentes de la Policía que le acompañaron durante el maratón de ayer.  

Sin embargo, Das negó hoy las acusaciones y afirmó que él es el primero que se preocupa por la salud del pequeño y consulta a especialistas para que investiguen la sorprendente resistencia de su hijastro.  

Pero esta no es la primera vez que se pone en entredicho a Das y, el pasado año, el Ministerio regional de Bienestar de la Infancia le denunció por explotación y por someter a Buddhia a estrés físico.  

"No podemos permitir que un niño pequeño sea explotado por su entrenador para obtener ganancias personales", declaró entonces la ministra regional, Pramilla Malik, que agregó que el entrenamiento del pequeño "puede afectar a su salud y su crecimiento" y amenazó con trasladarle a un centro de acogida que no toleraría las rigurosas sesiones de entrenamiento.  

Pero la madre del pequeño, Sukanti Singh, salió entonces en defensa del padrastro de Buddhia y afirmó que, años atrás, cuando la pobreza le había obligado a vender a su hijo por 800 rupias (unos 15 dólares) fue Das quien recuperó al pequeño, le salvó y luego se dedicó a entrenarle y le hizo famoso.  

"¿Dónde estaba el Gobierno durante esos años?", se preguntaba la madre, que afirmaba que jamás permitirá que se lleven a su hijo a un orfanato.

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