Anahí / Los Sabandeños
Brota como el agua límpida, en las riberas del río Paraná, una bellísima leyenda sobre cierta indiecita no muy agraciada, como allí llaman, de nombre Anahí. Ocurrió que, aun a pesar de su condición estética, la mujer era muy querida entre los suyos, pues animaba las tardes a aquella tribu guaraní con canciones en las que les hablaba con palabras edulcoradas de sus dioses y de la bella tierra que les vio nacer. Los conquistadores al llegar, siempre según la leyenda, no sólo les arrebataron su terruño; también los símbolos que ellos tanto idolatraban y, lo que es más importante, su libertad.
Apresada junto a un grupo tribal, Anahí pasó largos días de cautiverio sumida en el llanto y la desesperación, hasta que un rayo de la esperanza que ansiaba se dejó caer sobre ella, entanto uno de sus guardianes dormitaba. La indiecita fea inició la escapada, éste despertó y en el forcejeó ella le asestó una puñalada que resultara casi mortal. Los gritos del herido alertaron a sus compañeros que no tardaron en dar caza a la huída. La sentencia fue inmisericorde: muerte en la hoguera.
Y aquí viene lo más hermoso de la historia ya tan legendaria: a Anahí la ataron a un árbol y le prendieron fuego. Ella, que se consumía silente, tan sólo giraba su cabeza hacia un costado. Fue entonces cuando se produjo el hecho casi milagroso que da cuerpo a la leyenda: Anahí se fue transformando en un bello y frondoso árbol que los conquistadores hallaron en la jornada postrera con caras de evidente asombro. Sus aterciopeladas flores rojas y sus relucientes hojas de un verde especialmente intenso denotaron que, a veces, la valentía y la fortaleza de espíritu puede mucho más que el sufrimiento que nos infligen nuestros semejantes.
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es una foto preciosa, me encata todo lo relacionado con la naturaleza felicitaciones
Hola realmente me encanta la naturalezas, esta preciosa esa imagen, da una impresionde paz al visualizarla. Ojala yo estuviera ahi en este mismo momento para respirar el aire fresco.